Diario de viaje

Viaje a Laponia y Tallín en 5 días

Viaje a Laponia y Helsinki con escapada a Tallín

 Este es el diario del viaje a Laponia que realizamos en enero. Nuestro objetivo era conocer a Papa Noel, disfrutar de los paisajes nevados de esta zona de Finlandia y ver alguna aurora boreal. Aunque esto último no lo pudimos cumplir debido al mal tiempo, el resto del viaje fue perfecto y pasamos unos días conociendo y viendo paisajes muy diferentes de a los que estamos acostumbrados. 

Como explicamos en el post del presupuesto para viajar a Laponia, viajar a este país es muy caro, así que en vez de realizar el viaje en 1 semana como era la idea inicial, lo hicimos en 5 días. Hacer un viaje a Laponia es carísimo (sobre todo las excursiones, comer y el alojamiento), así que decidimos apretar un poco la «agenda» y hacer más cosas en un mismo día para aprovechar el tiempo. El resultado fue un viaje a Laponia inolvidable, ya que nos ahorramos un dinero y disfrutamos de un viaje y unos paisajes increíbles.

Día 1: Vuelo Barcelona – Helsinki. Tren nocturno a Rovaniemi

Salimos del aeropuerto de El Prat a las 10:15h con destino Helsinki (volamos con Finnair, vuelo directo) y en menos de 4 horas llegamos a la ciudad (allí es una hora más así que son las 15h). Para llegar al centro de la ciudad hay dos autobuses: el 615 o el de Finnair que es más rápido que el anterior. Como no tenemos prisa, ya que cuando lleguemos a la estación tendremos que esperar casi 3 horas al tren que nos llevará a Rovaniemi, decidimos coger el 615 que es un poco más económico. Salimos del aeropuerto y nos dirigimos a la derecha para ir a la parada 21 que es de donde sale el bus 615; vemos que acaba de llegar uno así que hacemos una pequeña carrera para llegar y no tener que esperar 20 minutos al siguiente con el frío que hace! Le compramos el billete al conductor mismo (son 5€ por persona) y nos sentamos. En poco más de media hora llegamos a Rautatieasema (estación de tren de Helsinki) que es la última parada; el bus nos deja delante de una entrada lateral de la estación.

Reno en Rovaniemi

Reno en Rovaniemi

Entramos y nos dirigimos a las pantallas en busca de nuestro tren, pero no aparece porque sale a las 18:52h y son poco más de las 16h. Decidimos entrar en un Burger que hay dentro de la estación para tomar los bocadillos que nos habíamos preparado para comer y así hacer tiempo. Había wifi gratis así que también aprovechamos para avisar a la familia de que hemos llegado bien y mirar el tiempo que nos espera en Rovaniemi (-2 y nevando). A las 18:15 dejamos el Buger y vamos a mirar si ya ha llegado nuestro tren, pero todavía está el que tiene que salir antes así que decidimos volver dentro a comprar agua para el trayecto (1,8€ una botella pequeña) y a las 18:45h sí que nos montamos ya en el tren. Es un trayecto de casi 13 horas, con paradas, pero que nos deja directamente en Rovaniemi a las 7:43h de la mañana. No es la opción más cómoda, ya que el tren es bastante sencillo y son butacas, pero sí la más económica con diferencia. En principio la idea que tenía era volar a Rovaniemi desde Barcelona (haciendo escala en Helsinki), pero el billete nos costaba entre 600-800€ dependiendo de los días y nos parecía bastante desorbitado. Gracias a un familiar que había estado nos enteramos de que se puede ir en tren de noche y así nos ahorramos la noche de hotel también (que como todo en este país nos salía bastante cara), así que lo miré por internet y qué alegría me llevé cuando vi que costaba unos 40€ solo! Compré los billetes a través de la página https://www.vr.fi/cs/vr/en/frontpage(VR es la compañía de trenes) y nos acabaron saliendo por 43,40€ el trayecto por persona. Solo miré que los horarios fueran buenos para poder cogerlo a tiempo el día que llegamos a Helsinki y estar pronto en Rovaniemi al día siguiente para poder hacer las actividades que teníamos reservadas, y que fuera un tren directo.

Rovaniemi

Rovaniemi

En la primera parada que hizo el tren subió un revisor a pedir los billetes (éramos 6 personas en todo el vagón solo). Estuvimos las primeras horas despiertos, leyendo la guía y revisando lo que haríamos los siguientes días; cenamos bocadillos que llevábamos preparados y a las 22h nos pusimos a dormir.

Avisar a los que les cueste dormir con luz que el vagón no cerró ni bajó la intensidad de la luz en toda la noche.

 
Día 2: Excursiones en Rovaniemi: trineo tirado por renos, huskies y motos de nieve

Llegamos a Rovaniemi a la hora prevista; era de noche todavía y estaba todo nevado y nevando. Previendo esto hice pantallazos con el móvil de la ubicación del hotel para que fuera más fácil encontrarlo y en unos 15 minutos andando llegamos. Elegí expresamente un hotel que estuviera cerca de la estación para ir fácilmente a pie. Llegamos y la habitación no estaba lista, así que nos quedamos en las butacas de la entrada organizando las mochilas. Nos pudimos duchar porque el lavabo era compartido (realmente era un hostal con solo 5 habitaciones); desayunamos comida que nos había quedado y a las 9:45h fuimos a la oficina de Lapland Safaris que es con quien habíamos reservado las actividades. Lo hice y pagué a través de esta página web.

En unos 10 minutos andando llegamos y allí nos cambiamos; te quedas con la térmica, polar y pantalones que lleves y te dejan un mono, unos calcetines extra, botas, manoplas, bufanda y gorro. La primera actividad que teníamos reservada era: Safari de renos hasta una granja de huskys. Estuve mirando toda la oferta de actividades y elegimos esta porque combinaba renos y huskys, por la tarde íbamos a ir en moto de nieve así que teníamos la posibilidad de hacer 3 cosas diferentes pagando 2 actividades. El precio de éstas es muy alto así que no nos lo pensamos. En un principio íbamos a pasar dos noches en Rovaniemi pero nos dijeron que no hay mucho por ver o hacer allí, así que si podíamos concentrar las actividades en un día no lo hiciéramos en dos, y eso es lo que hicimos.

Paseo en trineo tirado por renos

Paseo en trineo tirado por renos

Una vez cambiados nos llevaron en furgoneta a una granja de renos, allí nos dieron unas pequeñas instrucciones de qué hacer y empezamos la ruta. Éramos 5 personas en total (más la guía) y fuimos en 3 trineos tirados por un reno cada uno. No recuerdo el tiempo que estuvimos allí pero fue suficiente. El paisaje durante todo el camino es precioso: estábamos rodeados de pinos nevados y fue nevando durante todo el rato. Llegamos a la granja de huskys y allí nos juntaron con otro grupo y nos dieron las instrucciones de cómo frenar el trineo. Después vino el momento más decepcionante de la excursión, porque esperábamos dar una vuelta en trineo tirado por huskys (ya sabíamos que no iba a ser de una hora pero esperábamos algo más) y no fue ni eso, simplemente dimos una vuelta a un circuito circular de unos pocos metros (no duró ni un minuto). Después de esto entramos en un salón y nos sirvieron un zumo caliente mientras nos daban información sobre los perros. Para acabar salimos y pudimos tocar y jugar un poco con los perros que había. Volvimos a la granja de renos en el mismo trineo que habíamos llegado y al despedirnos nos dieron un carnet de conducción de reno. Llegamos de nuevo a la oficina en furgoneta, nos cambiamos y fuimos a comer. Queríamos pasar primero por el hotel a dejar las cosas pero eran ya las 13:45h y teníamos bastante hambre así que fuimos a comer a un restaurante que estaba en la calle paralela al hotel y salía recomendado en la Lonely. Hicimos bien porque el restaurante cerraba a las 14:00h y eran las 13:45h ya. Comimos y fuimos al hotel a dejar las cámaras cargando. Preguntamos dónde había un super y por suerte teníamos un centro comercial a 15 minutos andando. Queríamos comprar algo de cenar porque la actividad que teníamos por la tarde acababa a las 21:00h y estábamos convencidos de que no íbamos a encontrar un restaurante abierto a esas horas. En la habitación teníamos nevera, microondas, hervidora y fregadero así que pudimos comprar noodles para cenar y yogurt con cereales para desayunar al día siguiente. Cuando volvimos al hotel aprovechamos para dormir una hora – ya que estábamos cansados – y a las 17:15h fuimos de nuevo a la oficina para hacer la siguiente actividad: En busca de la aurora boreal en moto de nieve. 

Granja de huskys

Granja de huskiess

Nos cambiamos de nuevo y esta vez nos hicieron dejar puesta nuestra chaqueta debajo del mono del frío y viento que hacía. Ya nos avisaron que debido al tiempo (estaba nevando) no íbamos a ver ninguna aurora boreal, así que a cambio estaríamos más tiempo en la moto. Cogimos las motos desde la oficina, y esta vez éramos dos monitores y 5 personas. Nosotros íbamos los dos en la misma moto porque había que pagar un suplemento si querías una por persona y ya nos había costado suficiente la excursión; además podíamos turnarnos cada vez que paráramos así que ya no estaba bien compartirla. La experiencia fue increíble! Realmente vale mucho la pena y aunque no pudimos ver ninguna aurora boreal lo pasamos genial. De paquete lo pasé mal a ratos porque en los tramos rectos íbamos a 110kms/hora y tenía la sensación de que iba a saltar de la moto en cualquier momento de lo que se movía, pero aparte de eso y del dolor de brazos al día siguiente fue muy divertido. En un momento del trayecto paramos en una cabaña a tomar unos frankfurts y zumo caliente que hizo en una hoguera la monitora. Para llevar moto de nieve solo hace falta tener el carnet de conducir, pero hay que ir con cuidado con la velocidad porque en nuestro grupo una mujer volcó y un señor se chocó contra un árbol. Por suerte acabamos todos bien pero realmente me sorprendió la velocidad a la que nos hacían ir sin haber llevado antes una moto de nieve.

A las 21:00h llegamos a la oficina y nos cambiamos; fuimos al hotel a ducharnos, cenar y dormir.

 
Día 3: Visita a Santa Claus en Napapiiri. Tren nocturno Rovaniemi – Helsinki

Al día siguiente solo teníamos planeado ir a Napapiiri a ver a Papá Noel así que nos levantamos tranquilamente a las 10 para poder descansar, desayunamos y dejamos las mochilas en consigna. Cogimos el bus número 8 a las 12:15h y en unos 25 minutos llegamos al sitio. En esta web podéis ver los horarios del bus. El ticket se compra en el bus mismo y el precio son 7,20€ ida y vuelta. Nada más llegar fuimos a la oficina de información, donde nos dieron un mapa del sitio y nos indicaron donde estaban las principales atracciones. Allí mismo pagamos un sello que te ponen en el pasaporte del Círculo Polar Ártico (0,50€) y un certificado conforme lo habíamos cruzado (4,20€ y puedes poner el nombre de dos personas en uno). Una vez hecho esto fuimos al edificio de enfrente que es donde está Papa Noel. Allí hicimos unos 20 minutos de cola y entramos a hacernos la famosa foto con él. No se paga entrada pero a cambio te cobran 30€ por la foto si la quieres, te hacen una de cerca y otra de más lejos y eliges la que quieres. El tamaño de ésta es grande y te la dan es un paspartu con tapa y bolsa. No permiten hacer fotos con tu propia cámara o móvil. Una vez tuvimos nuestra foto fuimos a la oficina de correos a encargar la carta de Navidad para que los pequeños de la casa la reciban este año. Simplemente hay que rellenar una ficha con la dirección del destinatario y pagar 7€ en caja, y ellos se encargan de hacerte llegar una carta las próximas Navidades. También se pueden comprar postales y sellos y mandarlos al momento.

Napapiiri

Napapiiri

Una vez tuvimos nuestra foto fuimos a la oficina de correos a encargar la carta de Navidad para que los pequeños de la casa la reciban este año. Simplemente hay que rellenar una ficha con la dirección del destinatario y pagar 7€ en caja, y ellos se encargan de hacerte llegar una carta las próximas Navidades. También se pueden comprar postales y sellos y mandarlos al momento. Una vez acabadas las turistadas estuvimos por los exteriores haciendo fotos del paisaje nevado y visitando tiendas para comprar algún que otro souvenir. En la zona también se puede dar una vuelta en reno, hay parque de motos de nieve y de huskys, pero como el día anterior ya habíamos hecho estas actividades no fuimos. Cogimos el bus de vuelta a las 15:45h y bajamos en Rovaniemi delante del supermercado para comprar algo para cenar y desayunar al día siguiente. Después tomamos una hamburguesa en un fastfood que había delante y volvimos al hotel para recoger las mochilas e ir de nuevo a la estación para coger el tren.

Napapiiri. Casa de Santa Claus

Napapiiri. Casa de Santa Claus

Este salía a las 18:05h y de nuevo teníamos 13 horas por delante hasta llegar a Helsinki. Nos preparamos unos bocadillos, cenamos y sobre las 23h nos pusimos a dormir. Esta vez no tuvimos un viaje tan tranquilo porque no nos sentamos en el asiento que teníamos asignado, sino en uno de 4 personas para estar más anchos y tener más sitio para dejar las mochilas y la comida. Dos veces, estando ya instalados y una incluso durmiendo, nos tuvimos que cambiar de sitio porque llegaron las personas que tenían los asientos asignados, y que conste que lo hicimos porque el viaje de ida fuimos prácticamente solos en el vagón y pensamos que esta vez sería igual… cosas de la ley de Murphy. Finalmente pudimos dormir del tirón hasta las 6:30h de la mañana, ya que llegábamos a Helsinki a las 7:06h.

 
Día 4: Ferry Helsinki – Tallín (Estonia). Visita Tallín y vuelta a Helsinki en ferry

Nos esperaba una mañana un poco estresante porque llegábamos a Helsinki a las 7:06h, teníamos que coger un tranvía hasta el hotel, dejar las mochilas y cambiarnos e ir al puerto antes de las 8:00h para coger el ferry hacia Tallín que salía a las 8:30h. Pensaba que tendríamos más tiempo pero se tenía que estar en el ferry, al menos, media hora antes de que saliera, así que finalmente decidimos ir directamente al puerto sin pasar por el hotel. Nada más llegar a Helsinki salimos de la estación y delante mismo está la parada del tranvía; cogimos el número 9 que es el que va hasta el puerto y bajamos en la última parada.

Una vez llegamos preguntamos si había consigna para dejar las mochilas y nos mostraron unas taquillas que había, donde por 4€ podíamos dejar equipaje hasta 1 semana (hay taquillas más pequeñas que funcionan igual pero el precio son 3€). Pusimos los 4€ en la taquilla y las dos mochilas de 50 litros cada una más una bolsa de comida (como veis son grandes). Los billetes del ferry los compré a través de la página web de la compañía Eckero; no es la única que hay pero es la que tenía mejores horarios y precios (pagamos 21€ por persona ida y vuelta).

Pensaba que el barco sería el típico ferry lleno de butacas sin asignar pero resultó ser un crucero de 8 plantas con supermercado, camarotes y varios bares. Es importante llegar pronto porque si no vas a un camarote no tienes sitio asignado; por tanto, si no coges sitio en alguno de los bares te tienes que quedar en alguna de las butacas que hay en los pasillos o directamente de pie. Por suerte nos pudimos poner en una butaca de uno de los bares para estar más cómodos, ya que el trayecto iba a durar dos horas y media. Intenté dormir para no marearme pero vino un señor de la tripulación a despertarme para decirme que eso era un bar y no era lugar para dormir. Estábamos bastante cansados y muertos de sueño después de pasar la noche en el tren así que en cuanto se fue me puse a dormir otra vez.

En el punto de información del ferry tienen mapas sencillos del centro de Tallín, y nos fue perfecto coger uno porque me había olvidado toda la información que había imprimido de la ciudad.

Aleksander Nevski kathedraal

Aleksander Nevski kathedraal

Como estaba previsto llegamos a Tallín a las 08:30h y siguiendo el mapa que teníamos llegamos al centro. El día estaba nublado y hacía frío pero de momento no nevaba ni llovía. Paseando por la calle Vene llegamos a la plaza donde está la oficina de información turística, enfrente del Niguliste Muuseum. Aprovechamos para entrar y pedir un mapa un poco más detallado y preguntar dónde había un restaurante italiano, ya que después de tantos días a base de bocadillos y poco más nos apetecía tomar unos buenos carbonara para comer (nos encanta la pasta y hemos instaurado la tradición de probar unos carbonara en cada ciudad que visitemos siempre que podamos). Siguiendo el mapa paramos a visitar los principales atractivos de la ciudad: empezamos por las murallas del Castillo de Toompea, y seguimos hacia la catedral ortodoxa de Alejandro Nevski (Aleksander Nevski kathedraal) y la catedral de Santa María (Toomkirik), el mirador de Patkuli (Patkuli trepp), desde donde hay unas vistas espectaculares de la ciudad vieja; la plaza del Ayuntamiento (Raekoja Plats),la iglesia de San Olaf (Oleviste Kirik) y acabamos en la puerta Viru.

Vista de Tallín desde el mirador de Patkuli

Vista de Tallín desde el mirador de Patkuli

El centro es bastante pequeño así que en unas pocas horas paseando se ve lo más importante sin problemas. A las 13:00h ya teníamos hambre y temiendo no encontrar sitio si íbamos más tarde fuimos en busca del restaurante; y al final acabamos en uno que encontramos por casualidad pero que tenían los carbonara que buscábamos. Después de comer tranquilamente salimos a seguir paseando y recorrer el centro, repitiendo las calles que más nos habían gustado.

A las 16:30h decidimos volver al puerto para llegar con tiempo, ya que no nos queríamos quedar sin asiento “cómodo” en el bar. Suerte que llegamos tan pronto porque el ferry no salía hasta las 18:45h pero a las 17:15h ya había gente haciendo cola. Pudimos ponernos de los primeros en la cola y coger sitio en el bar (esta vez en la parte de abajo por eso, donde está el escenario). No sabemos por qué motivo ya había gente en el barco cuando nosotros llegamos (no quedaban casi sitios libres en el bar), así que nos alegramos de haber llegado con tanta antelación.

Mientras esperábamos a que abrieran las puertas nos llamó muchísimo la atención la cantidad de alcohol que compran los finlandeses en Estonia; sabíamos que van allí porque el alcohol es más barato pero no nos esperábamos que volvieran con maletas y carros llenos de latas de cerveza. 

Raekoja Plats

Raekoja Plats

El viaje de vuelta fue todo un espectáculo, y nunca mejor dicho: tuvimos concierto en directo acompañado del baile de las personas que iban más tocadas del crucero. Fue una situación muy cómica y realmente graciosa, tanto que no me mareé en todo el rato y no pude dormir de lo que me llegué a reír. Es sorprende ver cómo se desfasan los finlandeses con unas copas de más y cómo lo dan todo en la pista!

Llegamos a Helsinki a las 21:15h y cogimos de nuevo el tranvía número 9 para ir al hotel que estaba a tan solo 3 paradas. Nos hicimos unos bocadillos con lo que habíamos comprado en el super de Rovaniemi, nos duchamos y fuimos a dormir.

 
Día 5: Visita Helsinki. Vuelo Helsinki – Barcelona

Necesitábamos dormir así que pusimos el despertador a las 9:00h para no madrugar mucho pero tener tiempo para visitar la ciudad durante la mañana; pero imagino que del cansancio que llevábamos acumulado, dormir poco y no parar de hacer cosas nos dormimos. Nos despertamos por casualidad a las 10:00h y viendo la hora que era nos vestimos corriendo y bajamos a desayunar porque el buffet cerraba a las 11:00h. Cuando acabamos recogimos las mochilas y fuimos a hacer el check-out. En un principio la idea era dejar las mochilas en el hotel y volver antes de ir hacia el aeropuerto a buscarlas, pero eso nos iba a quitar tiempo y ya habíamos perdido suficiente – además que teníamos que coger el bus para ir al aeropuerto desde la estación – así que consulté si allí tenían taquillas o consigna para dejar las mochilas; y al ver que sí decidimos coger el tranvía e ir directamente a la estación. Dejamos las mochilas en una taquilla igual que la de la del día anterior y salimos a explorar Helsinki.

Uspenski. Helsinki

Uspenski

Había leído en la guía que si se va a Helsinki es imprescindible visitar Suomenlinna, que es una fortaleza construida sobre seis islas. La intención era ir con el ferry que sale desde Kauppatori, pero con la hora que habíamos perdido pensamos que era muy justo ir. Estuvimos pensando un  buen rato si valía la pena ir hasta allí para estar solo 40 minutos y habíamos decidido que sí pero cuando llegamos a Kauppatori acababa de salir un ferry, así que ya no teníamos opción de ir y optamos por visitar el centro de la ciudad.

Catedral de Helsinki

Catedral de Helsinki

Desde allí mismo fuimos a visitar Uspenski, no pudimos entrar porque estaba cerrada pero es una catedral ortodoxa preciosa que vale la pena ver ni que sea por fuera. Dimos un paseo por esa parte de la isla y después dimos la vuelta hasta llegar a la gran plaza Senaatintori donde a lo alto de unas escaleras está la impresionante catedral de Helsinki (Tuomiokirkko). Estuvimos un buen rato allí disfrutando de la arquitectura y la nieve. Acabamos de dar un paseo por los alrededores de la estación y poco antes de las 15:00h fuimos a recoger las mochilas para coger de nuevo el bus 615 que nos llevaría al aeropuerto. Llegamos a coger el que pasaba a en punto; pagamos los 10€ del trayecto para los dos y en 35 minutos llegamos a la Terminal 2. Sacamos las tarjetas de embarque de unas máquinas automáticas que hay en la entrada, pasamos el control de seguridad y esperamos a que saliera nuestro avión a las 17:25h comiendo un sándwich que compramos en uno de los bares.

Plaza Senaatintori. Helsinki

Plaza Senaatintori

Y así acaba el viaje a Laponia y Tallín. La verdad es que no es un sitio al que me hacía especial ilusión ir pero tengo que reconocer que la experiencia ha sido inolvidable; sobre todo las actividades y los impresionantes paisajes nevados de Rovaniemi. Para todos los que se animen a ir: lo más importante y a tener en cuenta es llevar buena ropa de abrigo y hacer hucha antes de ir porque es carísimo! 😉

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