Diario de viaje

Viaje a Sudáfrica en 2 semanas

Viaje a Sudáfrica visitando Kruger National Park, la Ruta Jardín y Cape Town 

Este viaje a Sudáfrica lo realicé con una amiga en marzo de 2014. Fue todo bastante improvisado, ya que solo sabíamos que teníamos 2 semanas de vacaciones y nos las concedieron 3 semanas antes de salir. Estuvimos mirando países asiáticos y sudamericanos, pero siempre encontrábamos alguna pega (vuelos internos carísimos, falta de tiempo, visados…). Al final, buscado vuelos baratos encontramos unos a Sudáfrica por menos de 500€ con KLM  y escalas buenísimas. Comprobamos que los vuelos internos y el coche de alquiler nos salían muy bien de precio también, así que sin pensarlo casi decidimos que Sudáfrica sería nuestro destino.

Alrededores de Cape Town

Alrededores de Cape Town

Día 1: Vuelo Barcelona – Johannesburgo (escala en Ámsterdam)

Salimos del Aeropuerto de El Prat a las 6:10h de la mañana, hicimos una escala de menos de 2 horas en Ámsterdam y a las 22:05h llegamos al aeropuerto de Johannesburgo OR Tambo. Un conocido sudafricano nos dijo que la ciudad de Johannesburgo es muy peligrosa, y más si íbamos dos chicas solas; así que nos recomendó contratar un transfer que nos llevara hasta el hotel. Él se encargó de hacer la reserva para el día de llegada; el resto de servicios que necesitáramos los concertaríamos nosotras directamente con el conductor. Entre lo que nos habían contado de la ciudad y que solo teníamos dos semanas, no teníamos intención de visitar Johannesburgo, así que reservamos el hotel más económico y cerca del aeropuerto que encontramos. Después de recoger las maletas salimos y encontramos a un señor con un cartel con mi nombre esperándonos. En 5 minutos llegamos al Ecotel Tambo Airport. Quedamos con el conductor a la hora nos vendría a buscar al día siguiente, nos ayudó a sacar las maletas y nos despedimos. Hicimos el check-in y nos instalamos en la habitación. Nos duchamos y nos fuimos a dormir, ya que al día siguiente teníamos que madrugar mucho.

En total íbamos a contratar 4 servicios de transfer (2 el día de llegada y 2 el día que nos íbamos hacia el sur del país). El importe total que nos pidió el conductor fueron 1800R. Nos pareció una burrada teniendo en cuenta los precios del país y que el trayecto era de menos de 5 minutos, pero no estábamos en condiciones de encontrar otra cosa, ya que nos habían dicho que coger un taxi también era peligroso, así que decidimos pagar ese precio.

Impalas y cebras en Kruger National Park

Impalas y cebras en Kruger National Park

Día 2: Johannesburgo – Kruger National Park

Nos despertamos a las 6:00h de la mañana, ya que a las 6:30h nos pasaba a recoger el transfer para llevarnos al aeropuerto, donde a las 7:00h teníamos que recoger el coche de alquiler. Después de firmar los papeles para coger el coche y pagar el importe pendiente aprovechamos para comprar un adaptador (89R); llevábamos el típico adaptador con diferentes clavijas según el país que se visite, pero en seguida vimos que ninguna servía para Sudáfrica (son 3 clavijas planas grandes), así que tuvimos que comprar uno cada una. Una vez tuvimos los adaptadores desayunamos en un restaurante del aeropuerto (142R) y cogimos el coche para iniciar el viaje hacia el Kruger National Park. Tardamos unas 5 horas en llegar, parando una vez para poner gasolina. El trayecto fue muy tranquilo, excepto el último tramo que llovió muchísimo y se hizo difícil la conducción.

Kruger National Park

Kruger National Park

Desde Barcelona habíamos reservado y pagado un safari de 3 días y 2 noches. Se caminaban unos 20 kms al día y  se dormía en tienda de campaña. Dos días antes de coger el avión nos mandaron un email diciendo que debido a las fuertes lluvias e inundaciones se cancelaba el safari, así que tuvimos que cambiar de planes. Como ya habíamos reservado el coche de alquiler y los vuelos internos, decidimos ir igualmente hacia el parque y ya veríamos qué haríamos en función de cómo estuviera la situación cuando llegáramos. Esta es la página web del parque http://www.krugerpark.co.za/

Cuando llegamos al parque hicimos una reserva para 3 noches en el campamento de Berg en Dal (4305,90R), además de tramitar la devolución del safari que habíamos pagado por transferencia desde Barcelona. Nos íbamos a alojar en un bungalow, que era el alojamiento más sencillo que había (también se puede acampar pero no teníamos tienda). Y la verdad que era muchísimo más de lo que esperábamos: un amplio espacio con lavabo completo, cocina, 3 camas individuales y barbacoa privada. Nada más llegar fuimos a comer una hamburguesa a uno de los restaurantes del recinto, porque ya eran más de las 16h y estábamos muertas de hambre. Cuando acabamos nos instalamos y fuimos al supermercado a comprar fruta para cenar.

Amanecer en Kruger National Park

Amanecer en Kruger National Park

Como no pudimos hacer el safari debido a las inundaciones y queríamos hacer alguna excursión con guías locales para que nos pudieran dar información sobre la fauna del parque, reservamos una excursión en 4×4 para esa misma noche (Night drive), que es el momento del día que se pueden ver felinos. Cuando llegamos a la recepción para reunirnos con el chófer y resto de personas que iban a la excursión estaba diluviando, así que nos dejaron decidir si queríamos hacer la excursión o dejarla para el día siguiente si el tiempo mejoraba. Decidimos cancelar la excursión para esa noche y dejarla para el día siguiente, ya que no tenía mucho sentido salir en coche descubierto con ese tiempo; así que volvimos al bungalow, cenamos y nos fuimos a dormir.

Bungalow en Kruger National Park

Bungalow en Kruger National Park

Día 3: Safari por libre en Kruger National Park y Night Drive (safari nocturno guiado)

Nos levantamos a las 10h y desayunamos tranquilamente. Ese día lo dedicamos a hacer un safari por nuestra cuenta con el coche. El parque es una gran área natural donde los animales viven de manera salvaje, pero hay varios caminos asfaltados para que los vehículos puedan circular libremente y ver los animales que allí viven. Estuvimos 5 horas conduciendo, llegamos hasta el campamento de Zuzuka. Durante el trayecto vimos impalas, rinocerontes, cebras, un elefante que cruzó la carretera a pocos metros de nuestro coche y varios ñus.

Elefante en el Kruger National Park

Elefante en el Kruger National Park

Acabamos bastante cansadas de conducir así que la tarde la dedicamos a descansar y pasear por la zona, compramos la cena en el supermercado y a las 20h fuimos a la recepción para hacer el Night drive. Ese día sí que pudimos hacer la excursión en coche; vimos una ginesta, varios búhos, un rinoceronte y 3 hienas. Como no habíamos podido ver felinos, decidimos que al día siguiente haríamos la reserva para el morning walk, es decir, una excursión a pie con dos guías en busca de animales.

Ñus en el Kruger National Park

Ñus en el Kruger National Park

Día 4: The Pinnacle Rock, God’s Window, cascadas Lisbon y cascadas Mac Mac – Kruger National Park

Madrugamos y desayunamos en el bungalow; cuando acabamos fuimos a hacer la reserva para hacer al día siguiente el morning walk, pero nos dijeron que dependiendo de la lluvia no se podría hacer, así que hicimos la reserva pero no pagamos. No nos apetecía pasar otro día conduciendo en busca de animales, ya que el verlos o no es cuestión de suerte; además, considerábamos que ya habíamos visto bastantes de cerca y al día siguiente íbamos a hacer una excursión con guías, así que preferimos dedicar el día a salir del parque y visitar otras zonas.

God's Window

God’s Window

Salimos en dirección Graskop, y a pocos kilómetros del parque nos paró la policía. Se nos acercó una policía para decirnos que el límite de velocidad era de 80km/h y nosotras íbamos a 96km/h, así que teníamos que abonar una multa de 750R. Entre que no me pareció muy normal tener que pagarle dinero en mano a la policía, y que ya había leído en internet historias sobre policías que aceptan dinero a cambio de perdonar multas no estaba de acuerdo con pagarle esa cantidad a la policía; así que le dijimos que no llevábamos tanto dinero. Nos preguntó que “cuánto podíamos pagar?” (blanco y en botella no?) y le contestamos que solo llevábamos 300R en efectivo. Al momento nos dijo que iba a preguntarle a su jefe si podía hacer algo al respecto. Volvió al minuto diciendo que vale, aceptaban ese dinero y pondrían en la multa que íbamos a 84km/h en vez de a 96km/h. No sé si este es el comportamiento habitual de los policías, en cualquier caso vale la pena probar. De todas formas, os recomiendo respetar siempre el límite de velocidad, ya que las carreteras están llenas de radares. Cuando ya estábamos en Barcelona recibí un sms de la compañía de coches pidiéndome un email para mandarme unas multas por exceso de velocidad… me acabaron llegando 3 multas!! y todas ellas con foto justificándolas, así que esta vez no podía quejarme. Las 3 multas nos salieron por 150€ en total, que no es mucho si tenemos en cuenta el importe de las multas aquí, pero vale la pena ir con más cuidado que nosotras y ahorrarse el dinero.

The Pinnacle Rock

The Pinnacle Rock

Pasado el momento multa seguimos nuestro camino; tardamos 4 horas en llegar, teniendo en cuenta que paramos a poner gasolina y que había unas obras que nos hicieron estar casi media hora paradas. De camino encontramos un peaje de 51R. Nuestros destinos fueron The Pinnacle RockGod’s Window, las cascadas Lisbon y las cascadas Mac Mac. En todos los casos dejábamos aparcado el coche en un parking de tierra al lado del mirador o cascada y pagábamos 10 ZAR; el atractivo del paisaje estaba al lado del parking, así que no había que caminar apenas. Solo en el caso de God’s Window tuvimos que subir un poco para llegar al mirador, pero el recorrido es por un precioso bosque, así que vale la pena. El atractivo de los 4 lugares es el impactante paisaje natural y las vistas. Se pueden ver todos los sitios en poco tiempo porque están a escasos kilómetros unos de otros.

Cascadas Lisbon

Cascadas Lisbon

En todos los “parkings” donde dejamos el coche había uno o varios puestos de artesanía.

Nos hubiera gustado visitar un cañón que estaba algo más alejado, pero el parque tiene hora de cerrar, así que tuvimos que volver pronto. A la vuelta tardamos 2 horas en llegar. Como todavía era pronto decidimos ir a dar una vuelta en coche para ver si encontrábamos algún animal y, efectivamente, vimos una jirafa a los lejos y varios rinocerontes. Después fuimos a recepción para pagar la excursión morning walk del día siguiente; y en seguida fuimos a cenar y a dormir.

Rinocerontes en el Kruger National Park

Rinocerontes en el Kruger National Park

Día 5: Morning Walk (safari andando guiado) – Kruger National Park – Johannesburgo

Nos levantamos a las 5:00h, ya que a las 5:30h empezaba el morning walk. Éramos un grupo reducido liderado por 2 guías armados, que nos dieron instrucciones de cómo actuar a sus órdenes (más que nada por si encontrábamos a algún animal peligroso cerca no tener sorpresas desagradables). La excursión duró algo más de 3 horas; no tuvimos mucha suerte, ya que solo vimos 4 elefantes en manada y desde lejos, pero gracias a que íbamos con guías nos enseñaron y dieron información detallada de cada araña y gusano gigante que se nos cruzaba por el camino y que, evidentemente, solo veían ellos a primera vista. Lo de encontrar más o menos animales salvajes durante la excursión es cuestión de suerte, pero es toda una experiencia ir caminando en medio del parque guiado por dos expertos que te van dando informando de todos los animales que vas encontrando.

Amanecer en Kruger National Park

Amanecer en Kruger National Park

Cuando estuvimos de vuelta nos duchamos, recogimos las maletas, pagamos y fuimos al super a comprar comida para el camino. Desde allí fuimos a Nelspruit, ya que era el pueblo más grande que nos quedaba a medio camino del parque y Johannesburgo. Nada más llegar fuimos a un supermercado, dónde compramos unos platos preparados calientes (arroz con pollo), y nos pusimos a comer en el coche. Después entramos a un Kentucky en busca de wifi, pero no tuvimos suerte. Aprovechamos de todas formas para tomar un café con leche. Como no teníamos que devolver el coche de alquiler hasta las 20:00h buscamos qué podíamos hacer por allí para hacer tiempo, y en la Lonely Planet vimos que cerca estaba el Chimpanzee Edén, un parque con este tipo de monos dirigido por la famosa Jane Goodall. No sabíamos exactamente donde estaba, así que tardamos un poco en encontrarlo, pero finalmente llegamos. Tuvimos mala suerte por eso, porque llegamos a las 14:40h y la última entrada era a las 14:00h. Como no teníamos nada que hacer por allí cerca decidimos ir directamente hacia el aeropuerto, y de camino paramos a poner gasolina y a hacer un café.

Araña vista durante el Morning Walk en el Kruger National Park

Araña vista durante el Morning Walk en el Kruger National Park

Lo siguiente que nos pasó fue una odisea, ya que se nos hizo imposible encontrar el aeropuerto de Johannesburgo. Íbamos con GPS pero no funcionaba demasiado bien, y nos mandó a un aeródromo en vez de al aeropuerto OR Tambo, lo que nos hizo perder media hora. Intentamos de todas las maneras que pudimos llegar al aeropuerto: con el GPS, mirando el mapa de la Lonely, siguiendo indicaciones,… pero increíblemente no había ningún cartel que indicara «Aeropuerto». Paramos incluso a preguntar a una gasolinera, pero tampoco supimos llegar con las indicaciones que nos dieron.

Cada vez se hacía más oscuro (ya era de noche) y estábamos un poco desesperadas, así que decidimos parar en un McDonalds por el que habíamos pasado varias veces en busca de wifi, a ver si poniendo la dirección en google maps nos quedaba más claro el recorrido. A todo esto Nuria estaba mandándose sms con el conductor del transfer, ya que nos preguntaba por dónde íbamos para saber a qué hora nos tenía que venir a buscar al aeropuerto.

Al final le llamamos y le dijimos que estábamos perdidas en un McDonalds, así que nos dijo que nos esperáramos allí que iba a buscarnos y nos guiaba él. No nos podíamos creer la suerte y amabilidad del señor, ¡nos había salvado! Parte de nuestra histeria venía dada porque teníamos que devolver el coche a las 20h y eran las 20:40h ya… Finalmente devolvimos el coche en el aeropuerto a las 20:45h, y el chófer nos llevó de nuevo al hotel en el que nos habíamos alojado el día que llegamos. Al llegar estábamos tan agradecidas que le dimos 100R de propina y nos despedimos de él porque nos dijo que al día siguiente nos iba a llevar su mujer al aeropuerto.

Hicimos el check-in y fuimos a la habitación a descansar y acabar el día. Nuestra intención era cenar en el aeropuerto, ya que en un principio íbamos con tiempo de sobras, pero como nos perdimos y nos quedamos sin tiempo, cenamos fruta y pan en el hotel.

Día 6: Vuelo Johannesburgo – Port Elisabeth. Visita Tsitsikama National Park y noche en Plettenberg Bay

Madrugamos mucho, ya que el vuelo hacia Port Elisabeth salía a las 8:15h. La mujer del chófer nos dejó en el aeropuerto, nos despedimos de ella y fuimos a facturar las maletas y desayunar mientras esperábamos que saliera el vuelo.

Nada más llegar a Port Elisabeth recogimos las maletas y fuimos a la oficina de alquiler de coches a buscar el que habíamos reservado. Tuvimos que cambiarlo porque al salir nos dimos cuenta de que hacía un ruido raro. Una vez hecho de nuevo el papeleo, cogimos el coche y pusimos rumbo a Tsitsikamma National Park, uno de los parques de la Garden Route National Park.

Tsitsikama National Park

Tsitsikama National Park

Como no sabíamos exactamente donde estaba, y teniendo en cuenta la experiencia que habíamos tenido con el GPS (ya no nos fiábamos), paramos en un sitio que vimos que anunciaba unas cascadas. Allí nos intentaron vender una actividad en tirolina. La rechazamos pero fuimos a ver las cascadas donde se podía hacer la actividad ¡Suerte que no la hicimos! el lugar era bastante decepcionante.

Seguimos la ruta en coche y finalmente vimos la indicación de la entrada al parque. Pagamos la entrada, aparcamos y lo primero que hicimos fue ir a comer al restaurante que había, ya que tenía unas vistas preciosas al mar. La idea que teníamos esa tarde era hacer una ruta de 4 horas hasta una cascada bordeando la costa, pero como teníamos intención de comer cualquier cosa y nos acabamos entablando (debido a las vistas y que hacía días que no comíamos un buen plato), no tuvimos tiempo de acabarla antes de que se hiciera de noche, así que hicimos solo un tramo del camino. Aunque no llegamos al final, el trozo que recorrimos nos mostró un paisaje espectacular: era una combinación preciosa del verde de la montaña, el marrón de las rocas, el azul del mar y el blanco de las olas. El camino es bastante llano y fácil de hacer, simplemente hay que llevar buen calzado (bamba de montaña).

Cuando salimos del parque fuimos a Plettenberg Bay, donde teníamos intención de pasar la noche. No teníamos nada reservado, pero buscamos en la Lonely y nos acabamos alojando en un backpackers que nos gustó. Pagamos 400R por una habitación privada doble con lavabo compartido. Nos hicimos la cena en la cocina del sitio y fuimos a dormir.

Día 7: Robberg Nature Reserve – Outdhoom

Ese día decidimos darnos un capricho y desayunamos en un bar cerca del backpackers que tenía unos pasteles con una pinta riquísima. Cuando acabamos fuimos al supermercado de al lado a comprar comida y recogimos las maletas. Nos montamos en el coche y pusimos rumbo a Robberg Nature Reserve.

Robberg Nature Reserve

Robberg Nature Reserve

Cuando llegamos aparcamos y miramos el mapa del sitio para ver qué ruta hacer. Decidimos hacer una de 2 horas, ya que tampoco teníamos mucho tiempo (la ruta completa son 4 horas). Durante la misma tuvimos las mismas sensaciones que el día anterior: un paisaje precioso de montaña y mar, añadiéndole la playa y un sol radiante. Además, pudimos ver las focas que se acercan a la costa. Es imprescindible llevar agua para hidratarse, ya que por el camino no hay ningún sitio donde comprar  y ¡el calor es importante!

Robberg Nature Reserve

Robberg Nature Reserve

A las 12:00 volvimos al coche para dirigirnos a Outdhoom, donde llegamos a las 15:30h. Una vez allí fuimos a Cango Wildlife Ranch, donde hicimos un tour guiado para ver los diferentes animales de la zona. Acabamos nuestra visita entrando en la jaula de las crías de tigre blanco y haciéndonos una foto con ellas. La verdad es que es una turistada bastante cara, pero nos hacía gracia tener un recuerdo con este animal tan bonito.

Cachorro de tigre blanco

Cachorro de tigre blanco

Cuando salimos del recinto nos dirigimos a un backpackers que nos gustó de la Lonely en busca de habitación. Al primero que fuimos no tenían disponibilidad pero desde allí fuimos al Oasis Shanti, donde nos quedamos con una especie de apartamento independiente espectacular delante de una piscina (y todo por 400R). La casa con la recepción y la cocina estaba en la acera de en frente, así que nosotras estábamos en una casa independiente con jardín y piscina. Una vez nos instalamos, fuimos al super que teníamos más cerca a comprar cena y desayuno para el día siguiente. Volvimos al hostel, nos hicimos la cena y fuimos a dormir.

Día 8: Cango Caves – Cape Agulhas

Nos despertamos pronto y nos hicimos un super desayuno con lo que habíamos comprado el día anterior en el supermercado. Ese día íbamos a visitar las Cango Caves, así que cuando acabamos y recogimos nos dirigimos para allá. Las Cango Caves son unas cuevas enormes llenas de estalactitas y estalagmitas. Unos conocidos que habían estado hacía poco nos recomendaron hacer la ruta “aventura”, ya que la básica es bastante aburrida (simplemente vas andando y te van dando explicaciones sobre las cuevas); en cambio, la de aventura pasas por lugares muy estrechos, teniendo que arrastrarte por el suelo a veces. Nos gustó mucho la experiencia y pasamos un rato divertido intentando pasar por lugares imposibles. Creo que todo el mundo lo puede hacer, es más cuestión de no tener fobia a los huecos pequeños que de agilidad.

Cuando acabamos el recorrido nos fuimos al bar del recinto para tomar un café con leche y aprovechar el wifi que había.

Cape Agulhas

Cape Agulhas

Íbamos a dedicar toda la tarde a conducir hasta Cape Agulhas, así que de camino paramos en un supermercado a comprar un plato preparado (arroz y pollo otra vez) y lo comimos en el parking mismo.

Estuvimos 4 horas conduciendo en total. Nos dirigíamos al Cape Agulhas Backpackers. Ese día sí que teníamos reserva hecha porque nos habían recomendado el sitio unos amigos. Al llegar a la ciudad tuvimos otra vez problemas para encontrar el lugar, ya que el GPS no marcaba el backpackers y como ya era de noche veíamos poco; así que acabamos preguntando en un super y finalmente lo encontramos. Cuando llegamos nos instalamos en la habitación, nos duchamos y fuimos a la cocina común para hacernos la cena. Cuando acabamos nos tomamos un mojito allí mismo y estuvimos hasta tarde hablando con un chico de Cape Town que estaba allí de vacaciones.

Día 9: Cape Agulhas

Nos despertamos y fuimos a desayunar. Ese día no hicimos nosotras el desayuno, sino que contratamos el que ofrecían en el backpackers. No fue mejor de los que nos hacíamos nosotras, ya que eran las típicas salchichas con huevo, tostadas y zumo; pero nos apetecía disfrutar del lugar.

Este es un backpackers para disfrutar, ya que es un lugar muy bonito y diferente. En la entrada tienen dos loros, la piscina está pintada con dibujos preciosos, y la zona con mesas para comer está decorada con un royo surfero muy chulo. Además, la pared (que es roja) está llena de firmas y escritos de la gente que ha pasado por allí, y el tejado está completo de banderas de diferentes países. En la zona para comer hay un billar, y por las noches va gente de la zona a tomar algo.

Como nos había encantado el lugar e íbamos sobre la marcha y no teníamos reserva en ningún sitio para las próximas noches, decidimos quedarnos una más allí e invertir ese día en descansar y no conducir, ya que desde que habíamos llegado nos dábamos cada día unas palizas importantes en coche.

Cape Agulhas. Océano Índico y Océano Atlántico

Cape Agulhas. Océano Índico y Océano Atlántico

Lo primero que hicimos cuando acabamos de desayunar fue ir a visitar la punta de África, que es el lugar donde «chocan» el Océano Atlántico y el Índico. Se llega allí en un momento con el coche, ya que Cape Agulhas está en la punta de África precisamente.

Dejamos el coche y andamos un poquito, nos hicimos la foto de rigor en el “monumento” que indicaba dónde nos encontrábamos y nos quedamos un rato en las rocas contemplando el mar y la unión de los dos océanos. Después nos fuimos a pasar el resto de la mañana a la playa. Nos embadurnamos con protección solar (hacía un sol increíble) y estuvimos allí unas dos horas. La playa es preciosa: arena blanca y agua turquesa. Además, estábamos prácticamente solas. Desde allí fuimos al super a comprar comida y volvimos al backpackers para comer.

Playa de Cape Agulhas

Playa de Cape Agulhas

La tarde la dedicamos a descansar, leer y tomar el sol en la piscina. Cuando se fue el sol fuimos a hablar con la chica de recepción, ya que al día siguiente queríamos bañarnos con tiburones en Gansbaai y necesitábamos que nos diera información. Ella misma se encargó de llamar para hacernos la reserva para el día siguiente a las 11h.

Nos duchamos, cenamos y fuimos a dormir.

Día 10: Baño con tiburones en Gansbaai – Stellenberg

Nos despertamos pronto, desayunamos y fuimos dirección Gansbaai, ya que desde allí salía el barco para hacer la inmersión con tiburones. De nuevo nos costó un poco encontrar el lugar (el GPS no conocía el lugar), pero gracias a que hay carteles anunciando lo de los tiburones acabamos llegando a tiempo. Esta es la web de la empresa que organiza la actividad http://www.sharkcagediving.net/.

Nada más llegar al lugar nos indicaron que subiéramos a una sala donde había desayuno para todos (que teniendo en cuenta lo que pagas por bañarte con tiburones no está de más). Cuando nos lo indicaron bajamos a recepción para registrarnos y pagar 1600R cada una. Una vez hecho el pago salimos para ponernos un chubasquero naranja y dirigirnos hacia el barco.

Cuando estuvimos en el barco nos dieron los trajes de neopreno para que nos los pusiéramos mientras nos adentrábamos en el mar. Suerte que uno de los trabajadores nos ayudó a poner el traje, porque cuesta lo suyo! La inmersión se hacía en grupos de 8 en una jaula que quedaba enganchada en uno de los lados del barco; te daban unas gafas de bucear y una cinta de pesos para poderte sumergir y ver los tiburones. Entrabas por un extremo de la jaula, te apoyabas en la barra inferior y te desplazabas hasta un extremo para que entraran el resto de personas. La cabeza queda por fuera del agua pero siempre que se quiera uno se puede sumergir para ver los tiburones nadar. Desde la cubierta los trabajadores iban tirando una piezas en forma de foca cubiertas de sangre para que los tiburones se acercaran a “comer”, y así nosotros podíamos disfruta de ellos.

La verdad es que se ven mucho más los tiburones cuando están con la cabeza fuera que cuando estás dentro del agua, ya que si no los tienes a menos de 1 metro no se ve apenas (supongo que depende de lo turbia que esté el agua). Nosotras no tuvimos mucha suerte porque ese día se veía poco y los tiburones que se acercaron eran bastante tranquilos (no los vimos hacer mordiscos espectaculares quiero decir). Además, mientras esperaba mi turno para sumergirme me maree muchísimo; tuve que ir a la parte delantera del barco para mirar tierra firme (me dijeron que eso va bien para evitar el mareo), pero lo que hice en vez de eso fue estirarme e intentar dormir. Estando así me encontré algo mejor pero acabé muy quemada, ya que no llevábamos protección porque el día estaba medio nublado y me había abierto el traje de neopreno para que me diera un poco el aire. Pasado este mal rato me tocó sumergirme. Cada grupo teníamos 30 minutos.

Pudimos ver los tiburones 2 o 3 veces bien de cerca sumergidas y el resto de veces los vimos en la superficie. Para mí, 30 minutos fueron más que de sobras. Supongo que como estaba aún algo mareada y muerta de frío por el agua helada tenía más ganas de volver a tierra firme que otra cosa. Una vez todos nos hubimos sumergido volvimos a la costa, disfrutando de la vista de grupos de leones marinos.

Cuando llegamos a la recepción volvimos al sitio donde habíamos desayunado, y allí nos dieron una charla explicando el proyecto que llevan a cabo para la protección de los tiburones. También nos mostraron fotos y el vídeo de la jornada. Sin duda, decidimos comprar el vídeo (nos costó 100R), ya que no había podido hacer fotos y al menos así tenía el recuerdo.

Leones marinos

Leones marinos

Tengo que decir que aunque me mareé mucho, volvería a hacerlo sin duda, ya que creo que es una de esas experiencias que si se tiene la oportunidad, hay que hacerlo una vez en la vida. Además, para los que puedan ser un poco más miedicas, no es nada peligroso! Os he detallado tanto el funcionamiento de la actividad precisamente para que veáis que no lo es. No sé por qué yo tenía la idea de que te tiraban solo en una jaula en medio del mar (no pegada al barco) y ésta se sumergía unos metros (suponiendo que nos darían oxígeno). Esta idea hizo que estuviera incluso un poco nerviosa antes de llegar al sitio. Cuando vi lo que era la actividad realmente me decepcionó un poco, ya que perdió ese punto de miedo. Aunque como toda actividad relacionada con animales salvajes en libertad tiene su riesgo, la verdad es que es muy seguro (y más si haces caso a las instrucciones que te dan), ya que estás pegado a un barco y metido en una jaula. Pese a la pequeña decepción y el mareo, yo recomiendo vivir la experiencia!

Cuando salimos de allí nos dirigimos a Stellenberg, donde teníamos intención de pasar la noche. Como venía ya siendo habitual en nuestro viaje buscamos un backpackers en la Lonely, esta vez miramos que tuviera lavadora, ya que íbamos escasas de ropa limpia. El primero que nos gustó tenía disponibilidad, así que allí nos quedamos. Y como el resto de backpackers en los que habíamos estado hasta el momento nos encantó: era una casa de estilo moderno con un jardín y piscina preciosos.

Nos instalamos y nos duchamos y fuimos a la cocina común a preparar la cena.

Día 11: Franschhoek – Cape Town

Nos despertamos y desayunamos en la cocina que daba al jardín, disfrutando del sol y la tranquilidad que nos proporcionaba el lugar. Cuando acabamos recogimos y dejamos la ropa para que nos la lavaran. Esa mañana la aprovechamos para ir a Franschhoek, donde disfrutamos de una bonita mañana de sol visitando viñedos y bodegas.

Franschhoek

Franschhoek

Pasadas dos horas volvimos al backpackers a recoger la ropa limpia y pasamos por un super cercano a comprar comida para los próximos días. Desde allí ya nos dirigimos a la última parada del viaje: Cape Town.

Como teníamos toda la tarde libre, decidimos ir a visitar Table Mountain. De camino a Ciudad del Cabo (cuando ya estábamos en los alrededores de la ciudad) paramos en algunos sitios a hace fotos, ya que el contraste del mar y la montaña ofrecía unos paisajes preciosos.

Cape Town

Cape Town

Otra vez nos costó encontrar nuestro destino porque no salía el punto exacto en el GPS, pero preguntando acabamos llegando. Aparcamos el coche y nos dirigimos a la oficina de información, donde compramos los tickets para subir en el teleférico a la cima de la montaña. Se puede subir andando, pero nosotras ni nos lo planteamos, ya que íbamos escasas de tiempo. No hace falta decir que es una visita obligada, ¡las vistas desde arriba son espectaculares!

Vistas desde Table Mountain

Vistas desde Table Mountain

Al poco de estar arriba empezó a formarse una niebla muy espesa que hizo que se tapara toda la montaña. Nos quedamos sin poder ver nada, así que nos metimos en el restaurante a tomar un chocolate caliente. Un poco más tarde bajamos de nuevo con el teleférico y nos dirigimos al backpackers que habíamos reservado. Esta vez encontramos una buena oferta (ya que íbamos a estar 3 noches en el mismo sitio) e hicimos la reserva conbooking.comel día anterior. Cuando llegamos al lugar dejamos las cosas, nos instalamos y fuimos a hacernos la cena.

Día 12: Cape Town

Nos levantamos y desayunamos. Tengo que decir que por muy pronto que nos levantáramos, siempre acabábamos saliendo tarde del backpackers debido a los desayunos que nos hacíamos. Es la comida que más disfruto del día, y como nunca sabíamos cuándo ni cómo íbamos a comer, la hacíamos bastante abundante con todo lo que nos comprábamos en los diferentes supers que íbamos encontrando (yogur, zumo, tostadas, fruta, embutido,…). Si a eso le sumamos que todos los backpackers en los que estuvimos tenían un jardín o terraza delante de la piscina con vistas preciosas y un sol espectacular, el desayuno que tendríamos que haber hecho en media hora se nos acababa convirtiendo en el triple de tiempo.

Fachada del centro de Cape Town

Fachada del centro de Cape Town

Cuando por fin salimos del backpackers nos dirigimos a la ciudad. Ese día lo dedicamos a visitar el Waterfront y el centro.

Visitamos el puerto, recorrimos las calles del centro tranquilamente, aprovechamos para comprar souvenirs para la familia y amigos, paramos cada vez que encontrábamos algún grupo de música tocando y cantando,… y así nos pasó el día entero. Cuando estuvimos en el puerto aprovechamos para reservar sitio en el ferry para ir a Robben Island el día que nos íbamos. Pagamos 300R cada una.

Ese día comimos en un restaurante que vimos recomendado en la Lonely, era una hamburguesería decorada exquisitamente. Cuando terminamos seguimos con nuestro paseo por el centro; fuimos en busca de una pastelería que Nuria vio en un reportaje a la que le hacía gracia ir pero cuando llegamos hacía nada que habían cerrado.

Cuando acabamos la jornada volvimos al backpackers a ducharnos, cenar y dormir.

Detalle de una pared en Cape Town

Detalle de una pared en Cape Town

Día 13: Cabo de Buena Esperanza

Nos despertamos pronto y desayunamos tranquilamente. El objetivo del día era Cape of Good Hope (Cabo de Buena Esperanza), pero antes de llegar paramos en una playa en Simons Town para observar pingüínos que viven allí libremente y se pueden ver sin problemas.

Pingüínos en Simons Town

Pingüínos en Simons Town

Una vez vistos y hechas fotos a los pingüínos, seguimos conduciendo hasta nuestro destino. Aparcamos e iniciamos una caminata hasta llegar al extremo del cabo, dónde hay un faro. No recuerdo cuanto tardamos pero es un buen paseo que sube con escaleras a ratos. El paisaje vuelve a ser precioso y las vistas todo el rato son espectaculares: mar, roca y verde montaña. Cuando llegamos a la punta y hubimos contemplado suficiente rato el paisaje deshicimos el camino hecho para volver a la zona del restaurante. Allí compramos un bocadillo y comimos sentadas en unas piedras disfrutando del precioso día y las vistas.

Sendero por Cape of Good Hope

Sendero por Cape of Good Hope

Cuando acabamos hicimos una caminata hacia el otro sentido, hasta llegar a una playa de rocas dónde hay una señal que indica dónde estás (The most South-Western point of the African continent) y donde la gente hace cola para hacerse una foto. En vez de hacernos la foto con la señal nos la hicimos con el mar de fondo para evitar la cola. Si hubiéramos tenido más tiempo, nos hubiera gustado estar más rato por la zona, ya que había más caminos para recorrer, pero como el sol empezaba a esconderse, decidimos irnos antes de que empezara a refrescar.

Cape of Good Hope

Cape of Good Hope

De camino a Cape Town paramos en un pueblo a tomar un helado. Cuando acabamos volvimos directas al backpackers para ducharnos y “arreglarnos”, ya que como esa era la última noche en la ciudad (y del viaje) decidimos salir a cenar y a tomar algo.

Cenamos en un restaurante muy famoso por su cocina local, decoración y música en directo: Mama Africa . Está en el centro de la ciudad pero por suerte pudimos aparcar cerca. Al llegar estaba a tope, así que nos apuntamos en la lista y esperamos en la barra a que nos dieran la mesa tomando una copa y escuchando música en directo.

Disfrutamos de una comida tradicional riquísima y muy abundante. Cuando acabamos fuimos a saludar al simpático grupo de música, que nos enseñó unas palabras en Afrikaans y todo. Nos despedimos y nos dirigimos al meollo, es decir, donde se concentraba todos los bares y discotecas. Estuvimos hasta tarde de un bar a otro escuchando música y bailando, pero a las 4 decidimos que ya era tarde y volvimos al backpackers porque al día siguiente teníamos que madrugar.

Día 14: Robber Island – Vuelo a Johannesburgo – Vuelo a Barcelona

Nos despertamos pronto, recogimos y desayunamos. Ese día teníamos que estar antes de las 9:00h en el puerto, así que nos dimos prisa. Dejamos ya las maletas en el coche porque desde allí iríamos directas al aeropuerto. Teníamos el vuelo hacia Johannesburgo a las 15:10h y podíamos aprovechar toda la mañana; así que cuando planificamos los 3 días que estaríamos en la ciudad decidimos que visitaríamos la Robber Island la última mañana allí.

Compramos los tickets 2 días antes en las oficinas (pagamos 300R cada una) y preguntamos a qué hora estaríamos de vuelta para asegurarnos que llegaríamos a coger el vuelo. Según la chica que nos atendió teníamos tiempo de sobras porque el tour duraba 3 horas, por lo tanto a las 12h estaríamos de nuevo en la ciudad. El aeropuerto está a menos de 20 minutos, así que teníamos tiempo para llegar a dejar el coche de alquiler y facturar sin problemas.

Waterfront. Cape Town

Waterfront. Cape Town

Robber Island es una isla que durante el siglo XX sirvió de prisión para los presos políticos negros opositores al régimen de apartheid. Nelson Mandela estuvo en ella unos 18 años.

La actividad empieza en el ferry que te deja en la isla, después un bus te lleva hasta la prisión y allí un expreso te explica la historia de la cárcel y cómo se vivía allí. La verdad es que es una experiencia muy enriquecedora e interesante, sobre todo por el hecho de que sea un expreso quien te hace la visita. Al acabar se vuelve al bus para ir de nuevo hasta el ferry. En ese trayecto pudimos ver delfines.

El guía expresidiario en Robber Island

El guía expresidiario en Robber Island

Por si no hubiéramos tenido suficiente estrés el día que no encontrábamos el aeropuerto de Johannesburgo, ese día sufrimos una situación peor. Como he explicado antes nos aseguramos de que teníamos tiempo suficiente para llegar al aeropuerto; no sé si la chica que nos informó se equivocó o ese día el ferry se retrasó, pero la cuestión es que el vuelo salía a las 15:10h y eran las 13:00h que aún estábamos en el ferry. Creo que acabamos llegando al puerto a las 13:30h y fuimos corriendo por las calle para llegar al coche.

Por si no tuviéramos suficiente no nos quedaba efectivo, y cuando fuimos a pagar el ticket del parking la máquina no nos aceptaba la tarjeta. Fuimos a la otra punta del parking a probar en otra y tampoco, pregunté a un señor de seguridad del centro comercial y dijo que no nos podía ayudar,… finalmente probando todas las tarjetas que teníamos las dos una funcionó. Salimos pitando hacia el aeropuerto pero ya eran las 14:00h y el vuelo salía en una hora, contando que todavía teníamos que dejar el coche y facturar. Yo ya daba por hecho que perdíamos el vuelo, así que le dije a Nuria que ya cogeríamos el siguiente. Teníamos 8 horas de margen entre ese vuelvo y el que teníamos que coger en Johannesburgo para volver a Barcelona, así que teníamos tiempo para coger otro. Nuria tenía esperanzas de llegar, así que igualmente se dio prisa conduciendo (esta vez sí que estaba muy bien indicado el aeropuerto).

Tendríamos que haber parado en alguna gasolinera porque teníamos que devolver el depósito lleno, pero en la situación en la que estábamos ni contemplamos la opción y pensamos que ya nos lo cobrarían de la visa… Llegamos al aeropuerto a dejar el coche y, aunque tuvimos que esperar un poco porque había cola, tuvimos muchísima suerte porque el chico que revisó el coche vio que la llanta estaba rayada (y lo habíamos hecho nosotras en un pequeño accidente que tuvimos), pero hizo la vista gorda y nos dejó devolver el coche sin más. Tampoco nos dijo nada de la gasolina que faltaba. Se lo agradecimos muchísimo, no solo por el dinero sino porque eso nos hacía ahorrar tiempo. Corriendo de nuevo por el aeropuerto, increíblemente llegamos a facturar las maletas y a coger el vuelo.

Una vez pasada esta odisea, cuando llegamos a Johannesburgo, como teníamos unas horas por delante, comimos en un restaurante del aeropuerto y esperamos a que fueran las 23:55h para coger el vuelo que nos llevaría a Ámsterdam y después a Barcelona. Como el día de la ida, teníamos una escala breve, así que a las 16:05h del día siguiente aterrizamos en el Prat. Como el vuelo era de noche y la diferencia horaria es de solo 1hora (perfecto para no tener jet lag), aprovechamos para dormir todo el vuelo.

Lisbon Falls

Lisbon Falls

Y hasta aquí el relato del viaje. A pesar de que antes de ir nos advirtieron mucho sobre la seguridad, desde mi experiencia os puedo confirmar que en ningún momento tuvimos sensación de peligro. La gente siempre fue muy agradable y amable. Se puede viajar sin ningún problema por libre. Es verdad que pasamos muchas horas conduciendo y eso hace perder tiempo, además el hecho de ir sobre la marcha nos lo hizo perder un poco más; pero necesitábamos y buscábamos un viaje así, con un poco de relax también. El país a nivel paisajístico es precioso, y os aseguro que es el viaje en el que más animales he visto. Por último, decir que es muy económico; tanto los vuelos internos, como el coche de alquiler, el alojamiento y la comida nos salió muy bien de precio.

Si queréis información sobre el coste de viaje, podéis consultar el presupuesto para viajar a Sudáfrica que hicimos al volver del viaje.

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